Escalas numéricas larga y corta

En resumen, la diferencia entre las escalas larga y corta es:

  • En la escala corta para los grandes números, cada número mayor que un millón es mil veces más grande que su predecesor (las cifras están agrupadas por tres).
    Por ejemplo, un millón vale 106 y un billón 109, es decir mil millones. El nombre de escala siguiente es el trillón, que vale 1012, cuando esta posición ya está ocupada por mil billones en español europeano, desde que este idioma alterna los nombres de escala y sus miles.
  • En la escala larga, cada número mayor que un millón es un millón de veces más grande que su predecesor (las cifras están agrupadas por seis).
    Por ejemplo, un millón vale 106 y un billón 1012, es decir un millón de millones, un trillón valiendo 1015 (y no 109, posición ya ocupada por mil billones).

Una visión europeana

Históricamente, la escala larga se ha utilizado en Francia desde el fin del siglo XV y se extendió por toda Europa hasta el siglo XVII, cuando se definió la escala corta. Puesto de moda, la escala corta expandió a medida que los países europeos “descubrieron” el mundo e instalaron colonias (el uso de la escala larga va también ampliarse de esta forma antes de estar sustituyada por la escala corta).
Después de algunas idas y vueltas entre las dos escalas, la situación actual puede resumirse como sigue. Los países europeos ya utilizan la escala larga en mayoría (a la excepción del Reino Unido), mientras que algunas antiguas colonias de varios imperios han mantenido la escala corta (Brasil, Estados Unidos de América) y otras la larga (todos los países hispanoshablantes, excepto Puerto Rico).

Diferentes culturas, diferentes escalas

Agrupar los números por tres o seis cifras obviamente no es la única manera para nombrar los grandes números. El idioma chino moderno agrupalos en miríadas (grupos de cuatro) (亿 vale 108, 1012), así como el japonés ( vale 104, 108) y el coréano ( vale 104, 108), el tongano tradicional tiene nombres específicos por potencias intermedias de diez (mano vale 104, kilu 105)…
Lo que hace también la belleza de los idiomas, es toda la gama de posibilidades que ofrecen. Incluso en una área tan pequeña como la forma de nombrar a un gran número, las diferencias en la forma de contabilización y de denominación son impresionantes, abriendo nuevas ventanas en las culturas que estas lenguas transmiten.